


Al salir de Ferreries hacia Ciutadella, después de haber pasado el cruce de Cala Galdana,
a mano izquierda encontramos el predio de Biniatram. El cruce está a poco más de 1
kilómetro de Ferreries.
Al llegar al barranco debemos estacionar el
coche y continuar caminando. El paseo es precioso y se puede prolongar hasta cuando
queramos mientras observamos el impresionante paisaje.
Es Pas de'n Revull está señalizado por un
pequeño cartel de madera a la izquierda del camino. A 1 kilómetro de donde dejamos el
coche. Se aconseja no hacer ruido para preservar la biodiversidad animal.







Entre los barrancos notables por su grandiosidad destaca el de Algendar. Nace en las
torrenteras de Santa Agueda y s'Enclusa, y mientras avanza hacia el sur van uniéndose a
él barrancos más pequeños y canales, hasta formar todo un complejo reccorrido de 10
kilómetros que desemboca en Cala Galdana. Sus paredes rocosas de más de 80 metros de
altura, las cuevas que se abren en sus rincones y fuentes que manan todo el año de sus
entrañas lo han hecho un lugar tradicionalmente fértil. Se calcula que en su interior
llegaron a vivir más de 20 familias, y probablemente hubo una Almudaina musulmana.


Las llamadas "Cases del Bisbe" nos daban la entrada a la parte central del
barranco que, con el paso del tiempo se ha llenado de ecos e historias. Considerando como
paraje extraño, peligroso, guardador de hechos extraordinarios, a veces inconfesables;
así como el secreto rincón de "Es pas de'n Revull". Dicen que en Revull fue un
moro bandido de gran y ensortijada cabellera (de ahí su nombre) que después de robar
frutas y gallinas de los payeses se internaba por las frondosidades cercanas al pequeño
torrente.
Una y otra vez intentaron seguir sus huellas,
pero en las entrañas de ese laberinto de sombras apenas hay posibilidad de seguir un
rastro. Tan perfecto fue el escondite del Revull que jamás lograron encontrarlo.
Uno de los lugares más mágicos del barranco
es la Cova Murada, una gruta que estuvo mucho tiempo cerrada por un muro de piedra que le
dió la denominación. En su interior aparecieron vestigios prehistóricos. Pero sin duda,
el hecho más sugestivo que habita esta cueva es la leyenda de la Dama.
Dice la tradición que un cabrero solía
llegarse hasta aquí con su rebaño, sentándose durante horas en una roca que hay más
abajo de la cueva.
Un día, vió con sorpresa a una
princesa que llevaba en sus manos un peine de oro. Como la dama no dirigió la palabra al
cabrero éste prefirió ignorarla. Otra vez más vería el pastor a la dama esperando que
el le dirigiera la palabra. Finalmente, a la tercera, la misteriosa mujer no pudo
reprimirse y le preguntó al cabrero: "¿Qué prefieres más, la dama o el peine de
oro?". El pastor se apresuró a contestar: "El peine de oro". Furiosa, la
dama le arrojó el peine sentenciando: "Serás pobre toda tu vida". Todos estos
escenarios de leyenda concluyen bruscamente. El viaje a través de los siglos que supone
recorrer los caminos enzarzados de Algendar se truncan al llegar a su desembocadura: Cala
Galdana. Playa donde antes de que grotescas construcciones afearan su conjunto tuvieron
lugar muchos desembarcos piratas. El propio topónimo tiene una historia curiosa.
Antes de la dominación islámica, toda esta
región formaba parte de la extensa posesión de Santa Ana. Al llegar los Moros,
suprimieron el Santa y bautizaron al río que viene de Algendar: Guad-al Ana. Es decir: el
río de Ana. Mensajero de ecos inmemoriables difíciles hoy de percibir, pero que
confirman el embrujo de los barrancos con sus historias de cuevas y gigantes, su
naturaleza oculta en umbrosidades y ese paisaje que todavía posee rincones por donde
parece no haber pasado el tiempo.



Que encontraremos en el lugar
y sus inmediaciones...
Que podremos observar con un
poco de paciencia...

Que observaremos en el lugar y en sus
inmediaciones...
